Tercer tiempo

Futbol

Eso no puede ser fútbol, eso tiene que ser otra cosa.

Cada que se juega un clásico en mi casa se disputa una rivalidad de tres bandas. Por un lado está mi hermana, con un anhelo de pertenecer a la realeza y por eso, fiel seguidora de las camisas blancas y pulcras del Real Madrid. En segundo lugar se encuentra mi padre, para quien una jugada puede ser tema de conversación durante una semana entera, siempre atento a los detalles, enamorado de la exactitud en el juego del Barcelona. Por último, el tercero en la lista y comúnmente también en la tabla, me encuentro yo; un colchonero que, a falta de títulos que lo avalen, se desborda de emoción por el coraje con el que los rojiblancos le hacen pelea a dos de los equipos más grandes en toda Europa.