Camino a la final

Futbol

Cada día entiendo menos el deporte que tanto te apasiona fue el mensaje que recibí por parte de mi mamá posterior a la derrota del Barcelona a media semana. Y es que, después del despliegue de Messi en el partido de ida, nadie pensaba que el Liverpool se iba a levantar de la derrota para el partido de vuelta. Como pasa en el terreno de juego, la suerte no estaba echada y, para la sorpresa de muchos, incluyendo la mía y la de mi madre, el equipo vencido resultó vencedor. Después de leer el mensaje no supe qué contestar, pasan los años y a mí tampoco me deja de sorprender este deporte. Para sorpresa de los dos, un día después, en la otra semifinal, la historia se volvería a repetir.

Antes del 2017, durante toda la historia de la Liga de Campeones de Europa, en el partido de vuelta, ningún equipo había sido capaz de reponerse a una derrota de dos o más goles. El primer equipo en lograrlo fue el Barcelona. En un partido que quedará en el recuerdo, los culés se encargaría de cambiar las estadísticas al superar por 6-1 al PSG. Desde entonces, cada torneo hay un partido que rompe con las quinielas. El año pasado fue la Roma y este año fueron el Liverpool y el Tottenham. Desde entonces, como si el destino se encargara de cobrar una cuenta pendiente con los catalanes, el Barcelona ha estado presente en dos de los tres partidos cuyo resultado parecía una proeza imposible de realizar. Las dos veces, el conjunto liderado por Messi, ha cedido su lugar al oponente desaprovechando amplias ventajas.

Lo que más sorprende de lo sucedido durante las semifinales de este año es que los hechos acontecidos se replicaron con un día de separación. En los dos partidos de vuelta el equipo menos favorito, ausente de sus principales figuras, remontó un resultado abultado y se colocó en la final. Para el Liverpool, Mohamed Sala y Roberto Firminho, tuvieron que ver el partido desde las gradas. Por el Tottenham, Harry Kane quien cedió su lugar al sustituto que se convirtiría en el jugador de la jornada al marcar un hat-trick. Con los tres goles anotados ante el conjunto holandés, Lucas Moura hizo válida la inversión que el club apostó sobre él.

Para los ojos de muchos espectadores la final estaba cantada. Algunos le llamaban la final de Cruyff, la del futbol total, Barcelona contra Ajax. Algo que sólo se podía comparar a la batalla épica entre Hector y Áyax en La Ilíada de Homero; donde el más debil de los contendientes, luchando sin temor, se sobrepuso al resto de los guerreros. Para sorpresa de muchos, el partido se convirtió en una final que dos equipos ingleses disputarán en Madrid. Después de lo sucedido durante las eliminatorias ¿aún queda espacio para la emoción en la final?

Ajax

La gente no se aburre de estudiar la pelota y sus derivadas, pero nadie ha terminado nunca de entenderla. Esa es la magia que se oculta detrás de cada jugada y cada pase. La que se estudia y se plantea durante la semana y que, al final del partido, es definida en fracciones de segundo con la astucia de los intérpretes que suelen salirse del libreto. 

Como no se cansan de recordárnoslo los jugadores cada fin de semana, el futbol y la vida se reflejan en el mismo espejo. En ocasiones resultan tan parecidos los reflejos que incluso da miedo la similitud que existe entre ellos. El partido no termina hasta que el reloj se para y los segundos dejan de correr. Como se ha vuelto costumbre desde el último mundial, no importa que sea el minuto 95, el partido se continua jugando hasta el silbido final. Lo cierto es que en un futbol de magnates, donde se ha colocado la efectividad por encima de la belleza, todavía existen equipos que nos hacen soñar. Equipos que nos regresan a la ilusión infantil de los niños que corren detrás de la pelota en el patio de recreo. La ilusión de zapatos gastados y de pantalones rotos, de alegrías y regaños, de vidrios rotos y de pelotas voladas, de suéteres como porterías y de  rodillas raspadas, del gol gana y de la campana del regreso a clases sentenciando el final del encuentro.

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Un comentario en “Camino a la final

  1. Por esas derrotas muchas veces es que las victorias se festejan. Porque son más las veces que uno se queda en el camino es que cuando se consagra hay explosión y fiesta!
    Saludos desde Argentina! Me gusta mucho tu blog que recien conozco. Opiniones, relatos, aventuras poniendo por delante a la pelota!
    Salud!

    Le gusta a 1 persona

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