Cambios a corto plazo

Futbol

Los jugadores salen después de la derrota a dar la cara frente a los medios de comunicación en la sala de prensa. Con el micrófono en la mano, el capitán lidera el discurso excusándose sobre la pobre actuación del equipo y deja claro que “A pesar de los rumores que pueda haber, hoy más que nunca, estamos a muerte con el profe”. A los medios deportivos y a los aficionados les queda claro el mensaje que los jugadores intentan transmitir. A los que no parece quedarles tan claro es a los directivos que, dos jornadas después, ya tienen sustituto adecuado para el técnico.

En un futbol que se alimenta de resultados y que busca la ganancia a corto plazo, los valores son dejados de lado con tal de conseguir el fin anhelado. Los que están en el poder ignoran que el entrenador actual cuente con un plan a futuro y que tenga en mente proyectos para los torneos que vienen. Si las victorias no van de la mano con la metodología, poco importa lo que se tenga planeado. Basta que el equipo se envuelva en una racha de malos resultados para que la gente intente buscar responsables. Por lo general, el primer lugar en la lista de candidatos es ocupado por aquel que mira el juego desde la banda intentando dar indicaciones. Con la presión de la afición sobre ellos exigiendo un cambio, resulta más fácil para los directivos rescindir el contrato del cuerpo técnico, que tener que lidiar con los jugadores y sus representantes. Es más fácil señalar a uno solo que intentar buscar culpables dentro de una plantilla que cada torneo aumenta y que ocupa lugares de jóvenes que terminan en equipos de asenso buscando una oportunidad.

r68WLiVETg2KKPMSzLp7hw_thumb_7be.jpg

Por eso el jugador, en ese afán de seguir buscando un lugar, usualmente termina portando la playera de equipos que nunca se le cruzaron por la cabeza. Y es así como deja de ser el máximo ídolo de un equipo para que, después de dos torneos y un paso fallido por Europa, llegue al equipo rival como el fichaje bomba del mercado invernal. Las vueltas del futbol, el jugador pasa de criticar las formas de un equipo en cadena nacional a terminar bajo su nómina como el segundo jugador mejor pagado del torneo local.

Pero la memoria es corta y la pasión se restaura con la llegada de los aclamados fichajes y del nuevo entrenador. La esperanza es colocada por lo alto y la alegría aumenta con los cambios recientes. Pero poco dura la paciencia y cinco jornadas son suficientes para volver a cuestionar. “Pongan huevos” vuelve a recitar la porra local cuando un jugador comienza a caminar. Porque el aficionado está harto de los malos tratos y la mejor alternativa que encuentra es cuestionar las formas reprochando a los once que intentan jugar. El hincha se centra en el juego y nunca voltea hacía arriba para encontrar la respuesta a sus dudas.

Al final del torneo el entrenador y los jugadores con más tiempo en la institución son borrados del plantel y sus lugares son ocupados por jugadores latinoamericanos que llegan con buenas estadísticas y mejores representantes. Todo para tranquilizar el enojo de la gente que cada quince días se reúne en el estadio y que no logra entender que los culpables no son los que corren detrás del balón, sino los que visten de corbata y que miran el partido en busca de sus propios intereses.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s