De memoria

Narrativa

The best you ever had is just a memory and those dreams.

Fluorescent  Adolescent, Arctic Monkeys.

Los recuerdos son subjetivos y los sucesos se transforman cuando intentamos recrearlos en nuestra memoria. El pasado no es más que una foto en blanco y negro a la que con el tiempo agregamos color. Como si fuera un dibujo, con la paleta de colores a nuestra disposición, nos decidimos a pintar nuestras memorias sin temor a salirnos del margen. Por eso, dependiendo por quién y en qué momento sean pintados los recuerdos, los colores varían en comparación con la realidad.

Si es verdad lo que dicen que el amor dura un instante y que el resto de nuestras vidas intentamos regresar sin éxito a ese segundo, yo tengo claro que regresaría a la noche de plática que, abrazados bajo la luz de luna, con mi mano sobre tu nuca, fuimos eternos. Desde entonces me convertí en un enfermo terminal que, exento de miedos, se deja todo de camino al ocaso. Adentrado en la tarea de quererte con la única certeza que algún día, de improvisto y sin que ninguno de los dos lo espere, el final nos sorprenderá. A partir de esa noche fue que olvidé el rumbo y deshice mis pasos para comenzar a seguirte. Buscaba que alguien me quisiera y en mi búsqueda, terminé por querer a ese alguien como nunca he querido a nadie. Y no fue hasta que me encontré sonriendo a tu reflejo frente al espejo que me di cuenta lo que realmente sucedía. Lo mismo que me pasó contigo me pasará con los recuerdos. Intentaré recordar momentos específicos de nuestro tiempo juntos y sólo podré evocar destellos de instantes en los cuales nunca me detuve a mirar con detenimiento. Así pasa con la memoria, nos juega sucio y cuando nos empeñamos en hacer uso de ella, en lugar de recordarnos lo que queremos, nos recuerda solamente aquello que ella quiere que sea recordado.

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Un día de regreso a tu casa me dijiste enojada que no era justo. Que al final de todo era yo el que se terminaría quedando con los mejores recuerdos de la rutina que juntos fuimos construyendo. No supe cómo contestar a la queja, pero la incertidumbre de lo que pudiera pasar alertó mi miedo. Porque en un futuro, cuando estemos lejos los dos, intentaré huir de mis recuerdos y, en vano, trataré de buscar tu olor en la almohada, pero tú ¿qué parte de nosotros recordarás cuando ya no quede nada? ¿qué recordarás cuando acabe el invierno y estemos lejos? ¿recordarás las tardes de música rendida sobre mi pecho? ¿regresarás también a las noches de plática y risas viendo los coches pasar desde las escaleras de mi casa? Cada que nos despedimos y me devuelves una última sonrisa antes de cerrar la puerta de tu casa me pregunto lo mismo.

Al final de todo, no sé qué es lo que pueda pasar, no sé qué recuerdos pueda conservar y menos cuáles son los que pueda llegar a olvidar. Sólo espero que, cuando no quede nada de nosotros, nuestras memorias se repartan por igual impidiéndonos olvidar lo sucedido en este tiempo. Porque, a pesar de haber sido dos perdidos que vagaban sin rumbo, ha sido un gusto perderme contigo.

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