Anáfora

Narrativa

Cada vez que siento cerca los latidos del ahora surgen los recuerdos como salen las personas de la niebla.

Morirse de memoria, Emiliano Monge.

La idea del final se comenzó a formar cuando, sin darme cuenta, los años juntos se volvieron segundos. Comprendí entonces que, después de la despedida y el último abrazo, lo único que me quedaría sería tu cepillo de dientes en el baño, dos libros subrayados, una chamarra y un catálogo de recuerdos.

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¿Unos mates?

Futbol

Para Maxi, por haberme convidado de su mate.

El mate se comparte, esa es la tradición. Resulta extraño tomarlo solo, siempre se debe estar en compañía de alguien para disfrutarlo. O al menos esa es la explicación que un amigo argentino me daba a mí y a un grupo de latinoamericanos una tarde de verano, mientras nos acercaba el termo y nos invitaba a probar de su yerba. El mate, nos dijo, es una rutina que se lleva a cabo para conversar con los demás. Por eso, para que el mate tenga buen sabor, es necesario acompañarlo con historias y anécdotas, de lo contrario sabe mal o le falta sabor. Por eso fue que, entre sorbos de mate, nos pusimos hablar de futbol. ¿De qué otra cosa íbamos a hablar cinco latinoamericanos en territorio yanqui?

Camino a la final

Futbol

Cada día entiendo menos el deporte que tanto te apasiona fue el mensaje que recibí por parte de mi mamá posterior a la derrota del Barcelona a media semana. Y es que, después del despliegue de Messi en el partido de ida, nadie pensaba que el Liverpool se iba a levantar de la derrota para el partido de vuelta. Como pasa en el terreno de juego, la suerte no estaba echada y, para la sorpresa de muchos, incluyendo la mía y la de mi madre, el equipo vencido resultó vencedor. Después de leer el mensaje no supe qué contestar, pasan los años y a mí tampoco me deja de sorprender este deporte. Para sorpresa de los dos, un día después, en la otra semifinal, la historia se volvería a repetir.

Errores imperdonables

Futbol

Y también la fiesta y el luto, porque a veces el fútbol es una alegría que duele.

Cerrado por fútbol, Eduardo Galeano.

Durante los años ochenta el futbol colombiano vivía gracias a la ayuda financiera que los carteles locales se encargaban de otorgar. Los líderes del crimen organizado encontraron en el opio del pueblo la posibilidad de hacer negocio y agradar a la sociedad. Con la construcción de canchas y los altos salarios de los jugadores, el lavado monetario resultaba sencillo de realizar. Sería la historia la que, años más tarde, mostraría las repercusiones de los actos.

La ciudad a través del tiempo

Cultura

A cualquier hora del día hay menores dormidos en el metro. Viajan sin rumbo fijo; han subido abordo para descansar en la falsa noche del subsuelo, arrullados por el vaivén de los vagones.

El vertigo horizontal, Juan Villoro.

En su más reciente libro, El Vertigo Horizontal, Juan Villoro nos entrega una serie de ensayos que relatan el crecimiento fluctuante de la Ciudad de México. Como quien busca una estación precisa en el mapa del metro, los capítulos presentan diversas formas de lectura que conducen al mismo final. Orgullosamente chilango, como Mosiváis lo fue en su momento, Villoro nos demuestra con su última entrega la credibilidad y la fuerza que su voz ha adquirido entre los jóvenes lectores.

Liga de mentira

Futbol

Estoy convencido de que no hay corrupción en el futbol mexicano.

Enrique Bonilla.

La semana pasada el presidente de La Liga MX le concedió una entrevista al diario El País en la cual, hubo más preguntas que respuestas. Con un tono superficial, el mandatario de la liga no quiso entrar en detalles y, sin mentir en su discurso, evitó decir la verdad a algunas de las interrogantes que se le presentaron. Al final, como la mayoría de los máximos dirigentes de este país, el señor Bonilla, supo ocultar la verdad y ser políticamente correcto.

Amnesia mundialista

Futbol

El olvido es la única venganza y el único perdón.

Fragmentos de un evangelio apócrifo, Jorge Luis Borges.

Durante la infancia la mayoría de nosotros, en especial en un país tan futbolero como México, soñamos con ser campeones del mundo y poder levantar la copa. Los resultados de nuestra selección nos hacen soñar con un futuro que, como un horizonte, se aleja un poco cada mundial. Al final del día, no son nuestros sueños los que terminan por cumplirse, esos se encuentran lejos, en el mismo nivel de la utopías. Para el terror de todos nosotros, son las pesadillas las que comúnmente se convierten en realidad.

Relato de un recuerdo

Narrativa

Mamihlapinatapai: Una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambas desean pero que ninguna se anima a iniciar.

Camino al coche ocurrió, pero sólo hasta ahora puedo darme cuenta de lo que realmente sucedía. Caminábamos bajo la tenue luz de los faroles que sólo incita al romanticismo, mientras el momento pasaba imperceptible frente a nosotros. Toprezábamos el uno con el otro llegando a confundir nuestros pasos y riendo de cosas que hoy, tratando de regresar al recuerdo, se vuelven borrosas para mi memoria.

Goles que frenaron una guerra

Futbol

Didier Drogba es un jugador de clase mundial que es recordado a nivel internacional por su paso por el Chelsea. Entre su palmarés destaca una champions league y una amplia suma de goles que lo coloca como el cuarto máximo goleador en la historia del conjunto blue. Pero a pesar de el éxito conseguido con el equipo londinense, lo que hace destacar a Drogba es la huella que sus acciones han dejado en su natal, Costa de Marfil.

Silencioso mundo

Narrativa

Desde aquel accidente que le prohibió volver a manejar, disfrutaba pasar las tardes en la sala de su departamento nuevo mirando el ir y venir de los coches desde la ventana. Desde el primer día le había encantado la vista y a partir de entonces pasaba horas observando el pasar de los automóviles al otro lado del cristal. Después de vivir durante más de 25 años en una casa de dos plantas, sin otra vista que el árbol descuidado del vecino, le asombraba la posibilidad de contemplar la ciudad desde un séptimo piso y las variantes que esto le podía brindar. Más de una vez llegué a visitarlo y lo sorprendí, enfundado en su bata de noche, sentado en el mismo sillón, con los ojos perdidos en la ventana mirando pasar la tarde.